El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 
 
 
 

SINTOISMO O SHINTO

El sintoísmo es una primitiva religión de carácter politeísta en la cual se venera una gran cantidad de dioses o kami. Algunos, como Amaterasu que es la diosa del sol, son divinidades de la naturaleza, de los ríos, de las montañas, de los lagos.
Pero también son considerados kami las personas que han tenido un papel protagonista en la historia del lugar, como es el caso de príncipes, reyes o grandes místicos. En algunos lugares de Japón, también se consideran kami a los familiares que han fallecido.
El emperador reinante, por ejemplo, era considerado un kami viviente, razón por la cual ese país es conocido como «La tierra de los ocho millones de kami».
reiki
Estas entidades de carácter espiritual tienen cualidades y sentimientos netamente humanos, de los cuales el más temido es la cólera. Cuando un kami se enfada, los sintoístas interpretan que deben hacer un examen de conciencia y enmendar su comportamiento para aplacar su ira. Se esfuerzan por eliminar sus defectos personales que son, en última instancia, los que han provocado la cólera del dios.También le ofrecen pescado, arroz, sake, verduras y frutas y le honran con rezos.
Los ritos sintoístas están presentes en las grandes celebraciones sociales japonesas. Como en la primera visita de los bebés al templo para ser presentados al kami que les guíe; en el matrimonio y en una ceremonia que se celebra el 15 de noviembre en la cual los niños de cinco años y las niñas de tres y siete años visitan los santuarios para orar por el bienestar de la familia, son ejemplo de ello. Los negocios se inauguran con ritos sintoístas o se pide en el templo que se ore para que sean prósperos.

 

En el Shinto tiene gran significación la muerte, las enfermedades y la sangre. Parten de la idea de que todo deterioro o suciedad es desagradable a los kami y celebran ritos llamados kegare para contrarrestar la ofensa causada a los espíritus con las actitudes o sentimientos impuros.
Como la sangre debe estar siempre apartada de los santuarios, no pueden entrar en ellos las personas que tuvieran heridas abiertas o las mujeres en su período de menstruación.
En las sociedades agrícolas que adoptaron el sintoísmo, la pureza del corazón no es menos importante que la del cuerpo; los crímenes pertenecían al orden de los kegare y los peores que se podían cometer eran aquellos que dañaran los cultivos, los bienes de la comunidad. La sinceridad se tenía por uno de los actos que demostraban la pureza interior.
Esto explica perfectamente el sentido de pertenencia a algo más vasto e importante tan característico de las culturas orientales.
Con respecto a la sustancia que forma todo lo existente y a la energía, las ideas del shintoismo son claras:
•           Los seres vivos, al igual que los objetos, están animados por una energía que les es propia.
•           A través de la energía universal o leí, el hombre y todo ser vivo se conecta con la naturaleza.
•           En la religión sintoísta no hay premio ni castigo; el hombre procede haciendo el bien como cosa natural porque, además, eso redunda en bien de sí mismo, de la comunidad y de todo lo existente.
•           El hombre es capaz de modificar la naturaleza y, además, de convertir en realidad lo que hay en su mente.
Como estos principios religiosos estaban profundamente arraigados en la vida cotidiana japonesa, pudieron coexistir sin problemas con el Budismo, religión que se introdujo en el país hacia el año 538 a.C y que se extendió rápidamente.

 

BUDISMO

Sidarta Gautama, Buda, nació en un pueblo de India fronterizo con Nepal y en el seno de una familia acomodada. Su padre era el jefe de uno de los clanes guerreros más importantes y una persona muy considerada en la comarca. Sin embargo, aun teniendo todas las comodidades que en una sociedad estratificada en castas le daba su rango, renunció a ellas para convertirse en asceta.
reiki2
Se marchó de la casa paterna y durante siete años se dedicó al estudio de los libros religiosos y filosóficos de la India. El joven Sidarta buscaba las razones del sufrimiento humano, quería comprender el porqué del deterioro, del dolor, de la enfermedad y de la muerte, pero al cabo de ese tiempo, comprendió que ese no era el camino que habría de llevarle a encontrar las respuestas, de modo que inició una vida de peregrino.
En uno de sus viajes llegó a la ciudad de Both Gaya.Allí, estuvo sentado 49 días a los pies de una higuera, haciendo ayuno y meditando profundamente.
Esa práctica le hizo entrar en un estado especial de conciencia a través del cual encontró la iluminación y, con ella, las respuestas que tanto había buscado. Cuando Buda despertó de su estado, se puso a predicar y enseñó a quienes le seguían considerándolo un iluminado, las que posteriormente se conocieron con el nombre de las «cuatro nobles verdades»:
•           La noble verdad del dolor. La vejez, la muerte y la enfermedad, son dolor. Lo que se ama y no se tiene, es dolor; lo que no se consigue, es dolor.
•           La noble verdad de la causa del dolor. Lo que provoca el dolor es el deseo, el anhelo.
•           La noble verdad de la cesación del dolor. El dolor cesa cuando se es capaz de su primir el deseo. Si éste se destruye, se echa fuera de la conciencia, se consigue la liberación.
•           La noble verdad del sendero. Las ocho actitudes a través de las cuales se puede eliminar el deseo y conseguir la cesación del dolor, según predicó Buda, son: recta creencia, recta aspiración, recta habla, recta conducta, rectos medios de vida, recto esfuerzo, recta atención y recta concentración.
Si bien el budismo se instituyó en monasterios femeninos y masculinos, Sidarta Gautama no sólo habló para los monjes y monjas sino para todo tipo de hombre y mujer.
No es necesario abrazar la vida monástica para seguir la senda que él señaló; toda persona capaz de comprender las «cuatro nobles verdades» y seguir el «noble sendero», también puede entrar en el estado de máxima iluminación, de fusión con el universo y con la divinidad; es decir, alcanzar el Nirvana.
Como muchas concepciones filosóficas orientales, el budismo no es una religión dedicada a uno o varios dioses que exigen rituales y dan premios o castigos. Es, ante todo, una forma de vida, una visión del hombre y su papel en la creación, del universo y de la divinidad. Por esta razón pudo coexistir con el sintoísmo, la antigua religión del archipiélago nipón, ya que no ponía en entredicho sus rituales ni sus costumbres.
Ambos están absolutamente fundidos en la cotidianidad japonesa y todo producto de esa cultura está señalado por ambas creencias: la política, las artes, la medicina, etc. En las casas se honra a los muertos poniéndole los mejores platos antes de llevarlos a la mesa, sobre todo en las celebraciones.
Se les ofrece regalos de todo tipo y se los tiene presentes como protectores; esto lo hacen hasta los japoneses que se consideran a sí mismos no religiosos.Y este culto que se rinde a los antepasados no está reñido con el sendero que Buda ha propuesto sino, al contrario, funciona como dos creencias complementarias. Ambas concepciones parten de la base de que tras la muerte, se pasa a integrar un todo. La muerte no es el fin sino una puerta a otra realidad.

 

¿CURACIÓN O ILUMINACIÓN?

EL SINTOÍSMO y el budismo no prometen castigos ni recompensas; apuntan a la búsqueda de la armonía interior, ya que es esto lo que redundará en el propio bienestar y en el de la comunidad. Para ambas religiones, los sentimientos impuros y dañinos, provocan inquietud en el espíritu a la vez que favorecen la aparición de la enfermedad en el cuerpo.
De ahí que un sistema de curación basado en estas religiones tome en cuenta, no sólo los hábitos de vida cotidianos del paciente sino, también, su evolución emocional y espiritual, ya que consideran el cuerpo emocional y el espiritual tan importantes como el mismo cuerpo físico. Si uno enferma, es todo el conjunto el que ha perdido la salud.
Aunque los antiguos médicos griegos hicieran hincapié en el valor de las emociones como factores desencadenantes de las enfermedades y viceversa, por ejemplo a través de la teoría de los humores, Occidente ha tardado milenios en aceptar lo que hoy propone la medicina psicosomática: que el hombre es una unidad psicofísica y que cualquier desequilibrio emocional produce alteraciones en el organismo.
Esto es algo que ni la medicina ni los médicos orientales jamás han dejado de tener en cuenta: un proceso de curación del organismo no puede realizarse completa y satisfactoriamente si no se produce, simultáneamente, una toma de conciencia de su realidad existencial a otros niveles (emocional y mental), si no se da un paso más en el camino que lleva a la búsqueda de la perfección y a la iluminación espiritual.
 

 

 

<ANTERIOR> --- --- <SIGUIENTE >
< - 2 / 3 - >
 
   
 
 
 
 
Aviso Legal | Politica de privacidad | Condiciones de Uso Web

806 Precio minuto: Máx. Fijo: 1,21 y Movil 1,57 Euros. IVA incluido. Servicio para Mayores de 18 años
944 94 50 34-: En este número fijo, puede hacer su consulta mediante Tarjeta, Visa, Mastercard.