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¿INICIACIÓN O FRANQUICIA?

En las disciplinas de sanación por medio de la utilización de la energía, es frecuente el uso de las ceremonias de iniciación como paso del alumno a un nivel superior. El objetivo que han tenido este tipo de ceremonias en las comunidades primitivas ha sido que sus miembros reconozcan el nuevo estatus del iniciado.
En algunos grupos étnicos las ceremonias incluyen la enseñanza de lenguajes y técnicas, de operaciones quirúrgicas menores como pueden ser la circuncisión o la clitoridectomía, la ingesta de sustancias alucinógenas, etc.A partir del momento en que la persona pasa por esa ceremonia, adquiere nuevos derechos y deberes y, de esta manera, las instituciones tienen un control sobre la población. De hecho, hasta no pasar por el altar, una mujer tenía socialmente prohibido tener descendencia, de modo que la boda en sí, puede ser entendida como un rito de iniciación mediante el cual los cónyuges (y sobre todo la mujer) adquirían el derecho a tener relaciones sexuales y descendencia.
Los ritos de iniciación suelen incluir elementos emotivos, tales como cánticos, velas, flores, danzas, etc. Estos ritos refuerzan la conciencia del iniciado acerca del paso que está dando a la vez que sirven para darle la bienvenida en el grupo superior.
Evidentemente, quienes deciden cuándo y cómo se realizará la ceremonia son los que tienen el control político del grupo: los jerarcas de la tribu, clan u organización; jamás el futuro iniciado.A menudo se entregan al nuevo miembro herramientas que le servirán para realizar las tareas que, a partir de ese momento, tendrá el derecho o el deber de realizar. Es frecuente que estos ritos iniciáticos incluyan exámenes, pruebas de destreza o demostración de habilidades adquiridas por parte del adepto. De este modo, los que están en el nivel superior (por ejemplo, los adultos) juzgan si está o no capacitado para ascender.
En el reiki occidental que tan de moda se ha puesto, también se habla de iniciación, sólo que la supuesta capacitación generalmente no se demuestra aquí con habilidades sino con dinero. Quien puede pagar las fuertes sumas que se suelen exigir, es automáticamente iniciado y conectado para siempre con la energía reiki; como mucho tiene que estar presente en una charla de un par de horas en la que se le explicará cómo hacer uso de sus nuevos poderes. Dicho en otras palabras: la conexión con la energía universal (que es de todos y de nadie) se compra. No es necesario ningún trabajo por parte del adepto; tampoco estudios, entrenamiento ni cualidades especiales; sólo dinero. Así lo han establecido los supuestos «maestros» que, a través de Hawayo Takata introdujeron el reiki en Occidente.
Más curioso aún es pensar que un iniciado por esta vía puramente económica, sea un maestro capacitado para iniciar a otros.Y si se piensa esta peculiar forma de crear sanadores desde una óptica sintoísta o budista, lo que produce, como poco, es perplejidad.
Teóricamente, la ceremonia de iniciación o sintonía es un rito a través del cual el maestro ayuda al alumno a conectar con la energía universal. Una vez que esta conexión se establece, ya no se pierde aunque muchos acuden a que los maestros los reinicien nuevamente.
En la práctica, no deja de ser un «permiso» que muchas marcas registradas como Real Reiki®, o Authentic Reiki® o The Radiance Technique® dan a sus alumnos para formar gente; para conectarla por la misma vía. Que aquellos que se llaman a sí mismos «sanadores espirituales» tengan un negocio tan floreciente con un tema tan delicado como la salud, hace sospechar que de espirituales tienen muy poco.Tal vez, lo que explique más fácilmente este entramado de iniciaciones pagadas o las recomendaciones de cobrar cinco sesiones por adelantado aclarando que no se devolverá el dinero aunque el tratamiento se interrumpa, sea lo que muchos maestros califican como la frase que explica la filosofía reiki:
«0 ganamos todos, o perdemos todos»
Gracias a ella se establecen precios, se exigen linajes y se mantiene un negocio apoyado en el arte que Mikao Usui redescubrió sin que posteriormente cobrara nada por aplicarlo o transmitirlo a sus discípulos.
Al respecto, puede resultar curioso comprobar cómo las diferentes escuelas (tan espirituales todas ellas) dedican buena parte de su tiempo a proclamarse auténticas por el fácil método de desprestigiar a las demás.
Aunque eso se llame reiki, obviamente poco tiene que ver con este arte.
 

MÉTODO TRADICIONAL JAPONÉS

ACTUALMENTE, la mayoría de los maestros de reiki japoneses (sobre todo los que van a impartir sus enseñanzas en América y Europa) se han formado bajo el rápido y cómodo método occidental que no necesita prácticamente de ninguna preparación previa sino de la sintonización que facilita un maestro que ya ha pagado la suya. El método antiguo, por el contrario, no es rápido sino serio.
•               Ante todo, para entrar en el primer nivel, el alumno debía ser capaz de hacer reiji: es decir, de realizar un buen diagnóstico. Sólo cuando demostraba que sentía con sus manos la energía del paciente y detectaba los lugares en que ésta podía estar alterada produciendo la enfermedad, se le consideraba capacitado para subir un peldaño. Hacerlo de otra manera, equivaldría a dar título de médico a una persona incapaz de establecer un diagnóstico correcto.
•               En el método japonés, el movimiento de las manos es espontáneo. Cuando uno ha desarrollado en sí mismo la habilidad de percibir la energía y de fundirse con el universo, sus movimientos estarán orientados por esa percepción especial que ha adquirido y se dirigirán al lugar donde sea necesario equilibrar la energía.
•               Para pasar al segundo nivel, no sólo es necesario haber dominado ampliamente el primero sino, además, tener un comportamiento honesto.
Es difícil concebir como un «sanador espiritual», más aún si se parte de concepciones budistas o sintoístas, a alguna persona que esté completamente apegado a los bienes materiales, que no tenga una mínima pureza de mente, corazón y espíritu.
•               El nivel de maestría sólo lo alcanzan las personas que son reconocidas por su elevada moral y no por su abultada billetera. A diferencia de un profesor, que imparte nociones acerca de un tema particular como puede ser la historia o las matemáticas, un maestro es, ante todo, un ejemplo de vida a seguir por cada uno de sus discípulos.
•               Siendo el proceso de aprendizaje japonés más lento y completo que el que se imparte en Occidente, es raro que tras las sanaciones se presenten alteraciones o reacciones desagradables en el paciente; ni emocionales ni físicas.

 

EL SANADOR

LAS SANACIONES por medio del manejo de la energía son mucho más eficaces si son realizadas por personas que tienen una forma de vida sana, que se esfuerzan por alejar de sí mismas las impurezas, tanto de cuerpo como de mente, y que poseen un grado elevado de iluminación espiritual. De la misma manera que un médico que padezca una enfermedad contagiosa no es el adecuado para sanar a otro enfermo, ya que correría el riesgo de transmitirle su enfermedad, quien posea una energía interior desordenada, carente de armonía, no puede ser un buen sanador de reiki.
Y esto es algo que muchos maestros no tienen en cuenta; considerando que, en el momento de la sanación ellos son sólo un vehículo a través del cual la energía llega hasta el paciente, creen que su elevación espiritual no tiene nada que ver en el proceso; que da igual que lleven una vida recta o no porque la energía hará su trabajo, lo cual no es verdad.
El camino para constituirse en un buen sanador pasa por la concentración y la meditación. Es a través de estas disciplinas la forma en que una persona comprende los principios budistas, aprende que somos parte del universo, adquiere la fe esencial para realizar su trabajo y modifica su vida cotidiana a fin de ser mejor cada día. Es el amor hacia los demás lo que facilita la sanación ya que la voluntad sincera y profunda de hacer el bien es la que orienta la energía que se pueda estar captando.
Los buenos maestros son los que orientan debidamente a los alumnos en estos puntos; los que le pueden brindar la adecuada guía para el avance hacia la iluminación. También es necesario que el sanador cumpla con los principios del Emperador Menji, inmortalizados en la tumba del Maestro Usui:
Al menos hoy, no te enfades
Al menos hoy, no te preocupes
Al menos hoy, sé agradecido
Al menos hoy, trabaja duro
Al menos hoy, sé amable.
Ellos conciben una forma de vida en la cual el prójimo tiene un lugar muy importante y en la que se insta a realizar el trabajo espiritual adecuado para mantener el correcto equilibrio y la paz interior.

reiki manos


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