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SOBRE EL RIÑÓN QUE NOS FALTA.

Un joven decidió un sábado por la noche asistir a una fiesta. Se estaba divirtiendo bastante, se tomó unas cervezas y una muchacha que conoció allí y a la que parecía gustarle, le invitó a ir a otra fiesta. Rápidamente aceptó y marchó con ella. Fueron a un apartamento, donde continuaron tomando cerveza y aparentemente le dieron droga (no sabe cuál). Lo siguiente que recuerda es que despertó totalmente desnudo en una bañera llena de cubitos de hielo. Todavía sentía los efectos de la droga y de la cerveza. Miró a su alrededor y estaba solo. Luego, se miró el pecho y descubrió que tenía escrito con pintura roja este mensaje: <<llame al 911 o usted morirá>>.  Vio un teléfono cercano a la bañera, así que llamó inmediatamente. Le explicó a la operadora la situación en la que se encontraba. La operadora le aconsejó que saliera de la bañera y que se mirara en el espejo. Se observó aparentemente normal, así que la operadora le dijo que revisara la espalda. Al hacerlo, se apercibió que tenía dos ranuras de nueve pulgadas en la parte baja del abdomen. La operadora le dijo que se metiera nuevamente en la bañera y que mandaría un equipo de emergencia. Desgraciadamente, después de que lo examinaron a fondo en el hospital, reparó en lo que le había pasado: le habían robado los riñones. Actualmente, esta persona se halla en el hospital conectado a un sistema que lo mantiene vivo. La Universidad de Texas y el Centro Médico de la Universidad de Baylor realizan gestiones para encontrar donantes.

ASTUCIAS DE FÉMINA.

Un chico va conduciendo solo por la carretera y tiene un accidente contra otro coche conducido por una chica. Ninguno de los dos se hace daño pero los coches quedan prácticamente destrozados. La chica (muy atractiva, por cierto) le dice: “ ¿Estás bien? Si, estás bien. Y yo también. No tengo ni un rasguño. Esto debe de ser cosa del destino. El destino nos ha unido. Es una señal”. El chico encantado y desconcertado por lo extraño de la situación, le da la razón a la chica. “Sí, sí, debe de ser cosa del destino” (a ver sí cae). La chica se dirige al coche y coge una botella de vino que ha quedado intacta. Se la ofrece al chico para que “le quite el nerviosismo y para hacer la situación algo más agradable y celebrar su encuentro”. Él, nervioso, se bebe media botella y cuando se la pasa a la chica, ésta tira el resto del vino y rompe la botella en añicos. Le dice al chico “Ahora esperaremos a que venga la policía... ”

ANIMALES RESUCITADOS.

Una joven ama de casa iba a dar por primera vez una cena a la que estaban invitados varios directivos de la empresa de su marido. Como era una velada muy especial, llevaba idea de preparar, entre otros platos, una mousse de salmón. A tal efecto se acercó al mercado, compró el pescado que necesitaba y, después de lavarlo, lo dejó sobre la mesa de la cocina mientras iba por los demás ingredientes. Al volver de la despensa descubrió, horrorizada, que el gato estaba sentado en la mesa mordisqueando el pescado. Se apresuró a echarlo y luego se dijo: “Vaya, no creo que se den cuenta de lo que ha ocurrido”. Así pues, volvió a limpiar el pescado y siguió con los preparativos. La cena tuvo un gran éxito. Al término de la misma, entrada la noche, los invitados se fueron despidiendo sin dejar de felicitarla efusivamente, sobre todo por la mousse de salmón. Cuando hubo partido el último coche y cerraron las puertas del jardín, el matrimonio reparó de pronto en que su gato estaba junto al porche, tieso y muerto. La joven ama de casa se devanó los sesos, tratando de averiguar lo que le habría ocurrido al pobre animal, hasta que se acordó del salmón. Imaginándose que debía de estar contaminado, cogió el teléfono y llamó a todos los invitados, incluidos los jefes de su marido, para ponerles al corriente de la situación y recomendarles que avisaran al médico enseguida. Aquello no les hizo la menor gracia. De hecho, algunos llegaron a tomarse francamente mal que les hubiera servido un alimento mordisqueado por un gato. En cuanto hubo hecho la última llamada sonó el teléfono. Era su vecino, con cara de estar muy avergonzado. Le explicó que aquella noche, al salir, había tenido la desgracia de atropellar a su gato. Le dijo que lo sentía mucho, pero que en aquel momento tenía muchísima prisa porque debía coger el tren. Que había llamado varias veces para comunicárselo, pero que, por desgracia, no consiguió hacerse oír a causa del ruido de la cena. Así pues, había dejado el gato junto al porche. ¿Lo habían encontrado ya?


EL WATER QUE EXPLOTÓ Y OTROS ACCIDENTES GROTESCOS.

Un hombre casado, de unos cincuenta años, tenía prohibido el tabaco porque había padecido un amago de infarto de miocardio. Sin embargo, no podía prescindir de algunos cigarrillos al día y se encerraba en el cuarto de baño de su casa para poder fumar tranquilamente sin ser recriminado por su mujer. Entre las obsesiones de la mujer estaba la limpieza del hogar. Por ello se preocupaba en demasía por los gérmenes, y la cocina y los cuartos de baño eran el centro de su preocupación sanitaria e higiénica. Por ello, de vez en cuando, empleaba en la limpieza exhaustiva que practicaba un producto químico abrasivo. Solía rociar bien el retrete con ese producto, que debía de ser una espantosa mezcla de alcohol de quemar y amoníaco. En fin, lo que de ningún modo podría imaginarse esa virtuosa mujer de su casa es que el marido iría a sentarse en el trono pocos minutos después para enfrascarse en la lectura del periódico deportivo y en el placer solitario de su furtivo cigarrillo. Y aunque se lo hubiera imaginado tampoco hubiera servido de nada porque es muy dudoso que hubiera podido prever las consecuencias. Las consecuencias fueron bastante inmediatas, lo que tarda uno en fumarse a placer un pitillo bien aprovechado, menos de diez minutos. Los gritos terroríficos de un hombre se escucharon por todo el bloque de viviendas nada más tirar el infortunado marido la colilla por el retrete, como acostumbraba. Una llamarada se encargó de lamerle bien los genitales y alrededores. La mujer acudió rauda pero poco podía hacer ni entender. El marido se retorcía con una toalla mojada envolviéndole las partes bajas. Ella no comprendía. Él no acertaba a explicarse, el infierno bramó desde la grieta de un retrete superlimpio. Una mujer vierte un detergente explosivo en la taza del water. Su marido, mientras está orinando, arroja en el interior la colilla de un pitillo. Se produce una tremenda explosión. Su esposa llega corriendo y lo encuentra dentro de la bañera, cubierto de sangre. “¡Dios mío!” Exclama. “¿Dónde está tu oreja?” “¡Qué se vaya al cuerno mi oreja! Búscame el brazo derecho. En él está mi pene”.

EL ANIMAL INVASOR.

Un matrimonio pasaba un fin de semana de camping con sus dos hijos. Una noche, la madre salió de la tienda de campaña y se metió entre los árboles para hacer sus necesidades. En esos momentos la mujer tenía el período, y un lagarto, atraído por el olor de la sangre, se introdujo en el cuerpo de ella mientras estaba en cuclillas, con lo que murió desangrada a los pocos minutos. Su hijo pequeño la encontró a la mañana siguiente.

EL VIOLADOR CASTRADO.

Una joven médica fue asaltada una noche en que regresaba a casa por dos desconocidos con la intención de violarla. Ella no perdió la serenidad y les propuso ir a su casa para hacer las cosas bien y con más tranquilidad y así pasar juntos un buen rato. Allí, les invitó a una copa, en la que puso un fuerte somnífero. Mientras estaban dormidos, la joven médica los operó y les cortó el pene de raíz, para abandonarlos después en mitad de la calle.

SECUESTRADAS EN EL PROBADOR.

Una chica iba con su novio y decidió pararse en la calle Pelayo de Barcelona a comprarse unos sostenes. El novio le dijo que la esperaba en la calle, porque no estaba bien visto que un hombre entrara en un negocio de estas características. El pobre chico esperó y la chica no salía. Finalmente entró y no estaba. Al parecer, la secuestraron en el probador a través de un dispositivo que hacía girar el espejo y se la llevaron para trata de blancas. No se la vio más. En una tienda de ropa situada justo enfrente de El Corte Inglés de la calle Pintor Sorolla, de Valencia, dos chicas se metieron en el probador. Su madre, alarmada por la tardanza, entró a buscarlas y no las vio. Los responsables del establecimiento dijeron no saber nada. Pero la madre insistió y presentó una denuncia en la policía, que tropezó con ellas en un cuarto oscuro donde estaban maniatadas. Querían llevarlas a otro país.

SORPRESA, SORPRESA.

El director de una empresa contrata a una taquígrafa despampanante. Después de comérsela con los ojos durante unas semanas y de varios intentos de quedar con ella, sin obtener ningún resultado, decide invitarla a comer para celebrar su cumpleaños. Ella le dice que tiene que pensárselo. El día siguiente, la joven lo felicita cariñosamente y decide aceptar la invitación. Después de comer “íntimamente” la joven invita a su director a tomar café en su casa. Al llegar, ella le comunica melosamente que se va a su dormitorio a “ponerse cómoda”. Él decide empezar a desnudarse y llama a la puerta del dormitorio. Ella, con voz insinuante, le invita a pasar. Nada más abrir, el director se encuentra a su mujer y sus hijos, cantando “Cumpleaños feliz”.

LA COCINA CANÍBAL.

Muchas veces he oído relatar historias que tienen que ver con restaurantes chinos y con los chinos que trabajan en ellos. Pero lo más alucinante es lo que corre por ahí sobre la desaparición de los cadáveres de los chinos. Según las estadísticas publicadas, en varios años sólo fallece uno o dos de la comunidad de chinos que residen en España. Nos cuentan que entre todos los que acudimos a los restaurantes chinos nos estamos comiendo a los orientales muertos y ayudando así a que otros ocupen su lugar y sus pasaportes o permisos de residencia. Los procedimientos son: 1º) Se trocea bien al muerto; 2º) se le corta en tiritas; 3º) los huesos y partes duras acaban en los hornos de las cocinas; 4º) se congelan las tiras de carne; 5º) se sirven en bandejas ovaladas de diferentes formas: chop-suey, ternera con setas, arroz tres delicias, rollitos primavera, cerdo agridulce, empanadillas chinas... y 6º) nos los comemos tan ricamente y además pagamos como cualquier hijo de vecino. La cocina china tiene la ventaja de volver irreconocibles los alimentos

VOVER LENYENDAS

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